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Interludio

 

MB#47  2009, ACR STELA  52 X 102 cm

Artista: Leonardo Pellegrini

Curadora de la Itinerancia: Marcela  López Sastre

 Museo Genaro Pérez Mayo del 2011-CEC de Rosario Diciembre del 2011- Museo Eduardo Sívori de Buenos Aires Junio del 2013

 

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La obra de Pellegrini insiste en una práctica meticulosa  que resiste el oficio de la pintura, sus fuentes de inspiración son justamente aquellos medios que inevitablemente nos han alejado de ella: la televisión, los medios digitales reproducidos manualmente desde un acercamiento extremo que desdibuja sus fallas a la vez que las evidencia. Reflexionando sobre la pintura como necesidad inalterable del ejercicio del artista. Aceptando la conexión de la pintura con el pensamiento, entendemos que hay cierto acto meditativo en la pincelada que va hilvanando los pigmentos capa tras capa. Las técnicas donde aún la mano recorre una y otra vez la superficie dando forma preciada a un objeto que  funciona a su vez como talismán que va reconstituyendo el sentido profundo del tiempo.

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Pellegrini tras haber alcanzado la abstracción absoluta desde  el congelamiento de la imagen televisiva en su lapsus de falla, vuelve en el tiempo y retorna a cierta  referencia;  esta vez el referente nos retrotrae a  una trama que transversalmente atraviesa en el tiempo a la pintura e indaga aun más profundo: surge la trama del telar que va uniendo los hilos a través del movimiento continuo del cuerpo  que teje. Acción del cuerpo del artista, vibración que queda allí sellada mientras piensa y reproduce la trama del error.

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Sobrevivir a la pintura es sobrevivir al hombre en su intento por retomar el control sobre la tecnología, postergando el tiempo inevitable del contexto como algo ineludible. Habitamos un mundo artificialmente creado por el hombre sin detenemos a pensar los mecanismos que  lo construyen. Esta insistencia no es más que el anhelo de alargar el minuto entre  la desaparición de la especie  y la aparición de un paisaje  donde la práctica del pincel represente  una arqueología indescifrable.

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La práctica como reflexión implica un pensamiento sobre este interludio entre un estado y otro, intersecciones históricas que en cada momento han sido transiciones ambiguas y necesarias para comprender como cada momento incidente en el siguiente superponiéndose en la lectura de la imagen que nos piensa desde un lenguaje tan noble como la pintura.

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PSJ 004 2010, acr stela, 34 x 61 cm (2)

 

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Pa(i)sajes- 2006/2008

 

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Artistas invitados: Guido Yannitto- Guadalupe Miles -Ana Benedetti-Roxana Ramos-Rodrigo Cañás-Cecilia García Ruffini

Este proyecto se propuso a partir de la necesidad de la  profesionalización del campo artístico en Salta,  una suerte de formación en tránsito. La definición del  proyecto  invitaba a la curadora a trabajar con una selección de artistas salteños a través de un itinerario que recorría 3 ciudades en el lapso de dos años. La invitación a Adriana Almada, curadora salteña radicada hacia varios años en Asunción del Paraguay, se articulaba desde diversos puntos.

Se hacia necesaria la lectura de la producción local desde una mirada  externa  que  a la vez estuviese vinculada a la escena salteña. Almada en este sentido era la indicada ya que ella había dejado Salta  un par de décadas atrás, llevando a cabo en Asunción una intensa tarea de campo respecto a la crítica, la edición y la curaduría de arte contemporáneo. Se le propuso entonces acercarle  una investigación previa que le permitiera aproximarse a la producción actual en su ciudad  natal. Esta lectura de Almada respecto a la escena salteña se proponía a través de una itinerancia que abarcaba el Cabildo de Asunción, el mac de Salta y el CCEBA de Buenos Aires.

Desde el inicio se buscó  una serie de proyectos de obra que tuvieran en cuenta cada uno de estos espacios, la itinerancia no era una puesta en sala sino que era en si misma una intervención de cada sitio especifico  y un acercamiento a las escenas propuestas.

El recorrido  no era fortuito,  el acercamiento a Asunción intentaba evidenciar las problemáticas compartidas debido a cercanías geográficas y culturales que de alguna manera se habían diluido en el tiempo. La experiencia del Museo del Barro, que tenia parte de su exposición permanente en las salas del Cabildo donde se realizó la muestra,  interesaba en particular respecto a su propuesta  del arte popular, el arte sacro y la producción contemporánea en  dialogo, generando a través de  los cruces e  influencias entre ellas un lenguaje contemporáneo particular. Esta influencia de las técnicas ancestrales como parte de la producción contemporánea era evidente  en Salta, pero no era aceptada en la programación de los espacios dedicados al arte contemporáneo. Asimismo la influencia del paisaje y la naturaleza en ambas ciudades era ineludible, factor que también se hizo presente a través de los proyectos de obra.

En este sentido la obra de Yannitto planteó el  diseño de un tapiz realizado en el taller del  reconocido artista salteño “Pajita” García Bes (quien en la década del 50 incorporo el telar como parte de su obra) que  re-significaba la ancestral tradición. Instalando un tapiz de gran formato en el espacio y otras  piezas de menor escala cuyos diseños  partían del registro fotográfico de una pegatina de afiches arrancados de un muro en un contexto pos electoral. La puesta en sala  se guiaba por esta actitud de despojo e instalaba el tapiz en el piso, lo dejaba caer sobre los zócalos o lo situaba en medio del espacio casi como un escollo a sortear en medio del recorrido, desacralizando su figura  ritual.

Benedetti con su obra “puesta” realiza una serie de intervenciones sobre  muros y ventanas, atravesando el  adentro y el afuera  desde un cielo con formas adaptables; construido  con mosaicos adheridos que en cada instancia se teñían con la iluminación artificial-natural de cada espacio y sus reflejos del exterior a través del ingreso de luz.

Miles interviene con sus fotografías  una muestra de arte plumario y arte sacro expuesta de manera permanente en el Cabildo de Asunción, sus imágenes son producto de un profundo vinculo  con una comunidad originaria que habita el Chaco Salteño. Este encuentro no es casual; las etnias wichis  son originarias de Paraguay, la comprensión del territorio como geografía y no como definición política los ha devenido en el área salteña como una prolongación de sus tránsitos, a través de los cuales habitaban  la naturaleza como un espacio sagrado.

Ramos instala un video donde continúa con ciertas referencias a su lugar natal. El proyecto Agosto propone una serie de acciones persistentes que se llevan a cabo en las dunas  de Cafayate,  la resistencia al viento que actúa sobre el arena vuelve estos gestos un poco inútiles, un poco imprescindibles y esta dualidad de alguna forma se refiere a las dudas que surgen en el campo del arte contemporáneo. El paisaje, la referencia al lugar de pertenencia y al mundo del arte desde sus prácticas continuas se concentran en mínimos indicios.

Cañás  trabaja dos ejes de su obra: las apachetas y el rio de verano, ambos elementos están fuertemente enraizados a lo local; en el ritual y la tradición que proponen el paisaje como espacio sagrado. Las apachetas son ofrendas que forman  montículos de piedra  al lado del camino, en las montañas de la puna salteña. Quienes pasan por allí las van haciendo cada vez mas voluminosas con sus  agradecimientos y  ofrendas  a la pachamama: tabaco, alcohol, coca son convidados a la tierra en estos señalamientos del paisaje-ritual. El rio de verano se levanta con las lluvias, los lechos secos y pedregosos cobran vida durante un espacio de tiempo que transforma la naturaleza y cambia de gris a verde el contexto, transformándolo de manera exuberante.

Garcia Ruffini con su “crecimiento desmedido” se refiere las urbes; cuando pensamos Salta y Asunción, perdiendo noción exacta del lugar  de ubicación podemos confundirnos,  ya que la convivencia con la naturaleza y la vegetación abundante en ambas ciudades  nos plantean cierta horizontalidad de crecimiento. Los materiales que utiliza: toma corrientes que se van alimentando,  unos a otros,  generan un elemento de alto voltaje, que a simple vista parece inofensivo pero que puede producir una descarga eléctrica desde cualquier punto de abordaje.

La claridad de puntos de contacto en la re significación del paisaje, las técnicas antiguas y el pensamiento contemporáneo admiten las particularidades de producción  y se establecen desde allí con un relato particular que piensa desde el contexto regional las problemáticas que los atraviesan.

curaduría Adriana Almada

proyecto y gestión Marcela López Sastre