By

La nobleza del absurdo- Pablo Curutchet

muestra-nube-museo-caraffa-pablo-curutchet-10fotografía de Agustina Pesci

 

La obra de Pablo Curutchet  nos extraña ante lo que podríamos entender como: otra vez… la  infancia. Pero no, no vamos hacia allí (por suerte).  Su  cinismo y sutil ironía que desarrolla  desde  los materiales “poco nobles” y los personajes “poco serios”  en permanente riesgo de pasar el  límite que divide lo tierno de lo bizarro, lo violento de lo amoroso, lo sucio y lo gracioso de lo morboso  y  feliz.
No sé si es posible descifrar desde que lugar nos habla, seguramente tampoco es necesario si afrontamos que todas estas categorías son imposibles o inexistentes fuera de los pre-conceptos que existen de la belleza, la  felicidad, el amor, la infancia y tantos “grandes temas” que construyen al arte y a su  historia como otro “gran tema” cimentado sobre una serie de prejuicios legitimados por el tiempo.
Y es esta  posibilidad de instalarse en lo ambiguo la que enriquece su relato; Curutchet  sin abrir preguntas nos llena de dudas y cuestionamientos respecto al arte, su nobleza, sus materiales y sus “temas”.  Sin golpes bajos, ni excesos… sin dejar evidencia del  ultraje, el sabor extraño nos queda dando vueltas y la nostalgia de ser niños (y de ser artistas, porque no…)  se empaña de sombras,  de malos entendidos  embarrados por el halo del supuesto.  Su capacidad crítica no se ejerce desde  falsos intelectualismos, ni se complejiza abriendo heroicas batallas, simplemente propone un jardín, un gigante de cartón que asoma desde la oscuridad,  un paisaje donde es posible no exigir coherencia, aboliendo la falsa moral y la nobleza.

 

texto de catálogo para la muestra realizada en el MEC_ Museo Emilio Caraffa de Córdoba. Diciembre 2011-Febrero 2012

Pablo Curutchet’s work startles us; we could understand it as: a trip back to … childhood. But no, we will (fortunately) not go there; the subtle irony and the cynicism he develops even through the “questionably noble” materials he uses and the “questionably serious” characters he portrays, always put him in the risk of crossing the thin line between cute and bizarre, violent and loving, filthy and funny and morbid and happy.

I am not sure it is possible to decipher his stance on this matter; I am sure it is not even
necessary if we face the fact that all of these categories are impossible or inexistent outside the preconceptions about beauty, happiness, love, childhood, and all the many other “big topics” that conform art, and also its history, which comes along as another “big topic” filled with preconceptions that time has made legitimate.

And it is this possibility of settling within the ambiguous what makes his work so rich; without posing any questions, Curutchet fills us with doubts about art, its nobleness, materials and “big topics”; there are no cheap shots, or excesses… there is also no evidence of its outrage, but the weird taste that remains in the mouth, and the memories of being children (and why not, of being artists) are clouded with shadows of misunderstandings, rubbed with the mud of the presupposed. He does not exercise his critical capacity from fake intellectualisms; he does not burden himself battling heroic battles: he simply proposes a garden, a giant man made of cardboard emerging from the dark, a landscape where incoherence is allowed where faux moralities and nobilities are demolished.

By

MUSEO JAMES TURRELL en la BODEGA COLOMÉ

2991_1129837172288_3827855_n

JAMES TURRELL MUSEUM at THE BODEGA COLOMÉ
HESS ART COLECCTION

Obra en papel, Proyecciones y Espacios  lumínicos  de James Turrell
Selección  retrospectiva de 50 años de producción  del artista a cargo del Coleccionista, Donald Hess.

APERTURA  22 de Abril del 2009
PERIODO DE COSNTRUCCIÓN  2002 – 2009

EQUIPO A CARGO DE LA CONSTRUCCIÓN DEL MUSEO

COORDINACIÓN Felix Schweizer
ASISTENTES DEL ARTISTA
PROYECTO Y REALIZACIÓN  Matthew Schreiber
DISEÑO DE LUCES  Benjamin  Pearcy GESTIÓN Y
ARQUITECTURA
DIRECTOR OPERATIVO Norberto Cornejo
GERENTE OPERATIVO  Miguel Diapol

Donald Hess colecciona con un sentido profundo, a través del tiempo. Adquiere obras que le representen un desafío o que lo movilicen a nivel personal. Se interesa en obras contemporáneas y disfruta su relación con los artistas, visita sus estudios y sigue sus trabajos; dialogando con ellos. Esta es una característica exclusiva del arte actual: la posibilidad de interactuar con el artista y poder compartir sus ideas.
En los cuarenta años que lleva como coleccionista se ha centrado en un grupo de veinte artistas, aproximadamente, de quienes adquiere series completas que abarcan varios años de producción.
Esta metodología ha dado como resultado una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importante a nivel mundial. Allí están representados casi todos los formatos: pintura, escultura, instalaciones, dibujos, impresiones, fotografía y video.
Hess cree que su responsabilidad con los artistas consiste no sólo en adquirir sus obras sino también en exhibirlas. Para ello ha construido sus propios museos: el primero fue creado en 1989 en el Valle de Napa, California (Estados Unidos) allí exhibe la mayor parte de la Hess Art Collection; el segundo Museo denominado Glen Carlou-Paarl se abrió en el año 2006 en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), allí exhibe principalmente obras de artistas africanos de la Hess Art Collection. El Museo James Turrell en Bodegas Colomé (Argentina) está dedicado exclusivamente al artista, de quien posee obras que permiten una retrospectiva por 5 décadas de su producción.  Un cuarto museo está planificado para la bodega Peter Lehmann, en el Valle de Barossa (Australia).
El compromiso de Hess con su colección nos permite pensarlo como el curador de estos espacios donde las obras cobran una nueva  dimensión  espacial y conceptual. Sus museos escriben la historia del arte actual.

James Turrell comenzó a fines de los años ´60 a utilizar la luz en el espacio como materia prima de su obra. Sus instalaciones implican la arquitectura como elementos creados en función de la luz; allí el espectador experimenta su percepción, cuestionandose los límites de la interpretación.
Turrell considera que un cambio en la percepción implica reconfigurar lo aprendido para sumergirse en mundos alternativos.  Los sueños y la imaginación influyen en la manera en cómo se crea el mundo. Sus obras son paisajes donde el arriba/abajo, adentro/afuera no existen, y su topología exige un recorrido propio y experimental.
Turrell promueve la contemplación, el silencio y la meditación como vías para alcanzar lo divino. Al utilizar la luz para crear espacios, genera nuevas percepciones que permiten cuestionar las formas en que los seres humanos están acostumbrados a concebir los objetos, lo físico, la realidad. La luz se convierte en un puente entre lo material e inmaterial, un nexo entre lo que se ve y lo que vemos con los ojos cerrados.

Instalaciones en el Museo de Colomé
James Turrell, SPREAD 2003, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, De la serie ‘Ganzfeld’ –
James Turrell, UNSEEN BLUE 2002, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, 2009, – Skyspace Abertura Rectangular
James Turrell, SLANT RANGE 1989, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, Instalación de Luz  División del espacio de la serie ‘Arcus’
James Turrell, CITY OF ARHIRIT 1976, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, Instalación de Luz De la serie ‘Ganzfeld’
James Turrell, WEDGEWORK II (PALE BLUE) 1969, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, 2009, Instalación de Luz De la serie ‘Wedgeworks’
James Turrell, LUNETTE 2005, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, 2009, Instalación de Luz De la serie ‘Structural Cut’
James Turrell, PENUMBRA 1992, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, 2009, Instalación de Luz De la serie ‘
ALTA GREEN 1968  Proyección James Turrell Museum en la Bodega Colomé, 2009
James Turrell, STUFE (WHITE) 1967, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, 2009, Proyección
James Turrell, ALTA GREEN 1968, James Turrell Museum en la Bodega Colomé, 2009, Proyección