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SNAV 2020-2021

Desde su creación en 1911 el SNAV generó un polo en la ciudad de Buenos Aires que luego obtuvo alcance federal. Esta descentralización requiere políticas sostenidas y permeables a las coyunturas de cada momento. Este Salón, atravesado por una pandemia mundial además de problemáticas puntuales,  reflexiona sobre tres temas centrales que hacen a su actualidad: la federalización, la equidad de representación en la selección y premiación de artistas mujeres, no binaries y trans así como la disciplina y la técnica  frente a la práctica artística.

Las disciplinas devienen de un modelo de formación sostenido por Escuelas y Academias que estructuran sus currícula en talleres formando especialistas. La práctica artística  comprende el  proceso como una búsqueda personal para la cual lenguajes y disciplinas son sólo herramientas para materializar la obra. Pensar en término de prácticas nos permite abrirnos a nuevas formas de hacer como las acciones, las performances, los procesos colectivos y comunitarios, etc. Prácticas que desde las disciplinas no encuentran sitio dentro de una institución como el SNAV que enfrenta una actualidad poblada de estas acciones, cada vez más presentes en los procesos creativos.

Por otra parte, las recientes investigaciones realizadas sobre colecciones públicas en nuestro país como la conformada por el SNAV, han demostrado la inequidad de representación de artistas mujeres, trans y no binaries, así como de artistas que conformen una colección federal de la producción nacional. Este claro recorte definido por las selecciones y premiaciones del SNAV a lo largo de su trayectoria exige acciones concretas que permitan ir equilibrando este relato, que claramente ha favorecido a los artistas hombres y a quienes producen en el centro del país, privilegios naturalizados difíciles de entender y de ceder.

El SNAV como institución nacional debe albergar en si las nuevas prácticas exigiéndose una actualización constante respecto a las problemáticas que atraviesan a les artistas. Así como debe ampliar su representatividad hacia nuevas comunidades, formas de hacer y  problemáticas coyunturales que deben ser parte del relato de su colección, archivo nacional  desde donde escribimos nuestra historia del arte.

CNB – PB

Modos de hacer

Desde su creación en 1911 el Salón Nacional genera un polo en la ciudad de Buenos Aires que viene expandiendo su alcance federal. Esta descentralización requiere políticas sostenidas que sean permeables a las coyunturas de cada momento. Los Salones son instituciones modernas que sobreviven en el presente y deben adaptarse a la realidad de les artistas y de las instituciones dedicadas en cada momento a la formación, exhibición e investigación de las artes visuales. Porque, hablar de artes visuales nos deja en la vereda del frente de las Bellas Artes y los sistemas de categorizaciones entre artes y artesanías. En las que se hace necesario distinguir la destreza sobre la materia y el manejo estético de lo “bello”.

 El Salón Nacional cuenta hoy con ocho disciplinas, estas devienen de un sistema de formación instituido sobre las bases del arte moderno y el arte objetual.  El avance de la virtualidad y las nuevas tecnologías han disparado al arte lejos del objeto, expandiendo sus límites a la acción, al territorio y las prácticas artísticas.

Este Salón atravesado por una pandemia mundial evidencia lo lejos que estamos del objeto y de la belleza, conceptos que debemos abandonar recategorizar para acercarnos al arte como práctica artística en sus dimensiones poéticas, políticas y domésticas.

CNB – Piso 1

Prácticas artísticas

El arte como práctica artística nos permite pensar a les artistas atravesades por realidades sociales y políticas que nos afectan. Se entablan relaciones por proximidad, las obras trazan una nueva memoria construida sobre el espacio que las alberga.

Pensar el perfil de un artista desde las disciplinas o desde las prácticas nos sitúa en el campo de la profesionalización del arte. Las presentaciones del actual Salón se muestran dividida entre 3 grupos mayoritarios: aquelles que han recibido formación institucional frente a quienes se han formado en espacios alternativos y aquellos que optan por una formación autodidacta. La formación artística institucionalizada siempre ha sido contradictoria con la libertad del artista y su práctica.

La formación institucional en arte forma investigadores para la carrera académica, docentes y además de artistas;  especializándolos en disciplinas y talleres que estructuran las currículas. Estas mismas disciplinas son las que ha mantenido el Salón a través de los años, por su estrecha relación con las Academias. Ambas instituciones tienen un origen común, el Salón como “modelo” se inicia con las crecientes comunidades de artistas formados en Escuelas y Academias que se replicaban y sostenían a través del tiempo.  Este sistema de Formación tiene su propio sistema de Legitimación, dentro de un canon endogámico.

CNB – Piso 2

Contextos de Producción

El Canon de Legitimación entre Academias y Salones se estableció como uno de sus objetivos fundacionales y se fue consolidando en el tiempo  a través de las Colecciones.

Las obras premiadas en cada Salón Nacional pasan a ser parte del acervo de la colección pública y federal del Palais de Glace. La inmensidad de nuestro territorio poblado por diversas comunidades nos exige ir trazando redes que permitan ampliar el acervo federal de  esta colección nacional.

Los diversos contextos de producción en nuestro país: cada paraje, cada colectivo, cada comunidad experimenta condiciones particulares de producción.   Estadísticamente el Salón ha representado las condiciones de producción de CABA, siendo los artistas del centro quienes pudieron acceder y apropiarse de esta institución. Su denominación federal exige esforzarnos para acercarnos a otros contextos de producción y ampliar la colección hacia prácticas relacionadas con las producciones de cada escena local. 

CNB – Piso 3

Federalismo

Comprender otros contextos de producción nos acerca a dos problemas centrales del actual Salón: el de las disciplinas y el de su proceso de federalización. El contexto pandémico nos puso a todes en el mismo campo de acción: las videos conferencias, de las que participan quienes tienen acceso a la virtualidad. Esta nueva realidad marca un nuevo horizonte para el federalismo: en la virtualidad las voces tienen la misma jerarquía y se abre la posibilidad de escuchar a otras realidades.

Esta práctica federal instituida sorpresivamente por la virtualidad del aislamiento es una coyuntura similar a la de la crisis del  2001, las grandes crisis han generado movimientos desde el centro a la periferia. Ojalá estas superen la contingencia y hagan posible que el Salón pueda realmente ser un espacio permeable a los saberes artísticos tradicionales así como a las prácticas artísticas transdisciplinares de todo el territorio. 

CNB – Piso 4

Comunidades

Las comunidades existen más allá de su exclusión o inclusión en las políticas de Estado. Las comunidades existen gracias a la estructura vincular y el arte actual comprende estas redes del afecto. Ante la escasez de mercado el arte evidencia un rol vincular, la práctica artística nos define en relación a ciertas comunidades.

Las políticas de Estado han asumido su responsabilidad frente a la representatividad de la mayor diversidad de comunidades y su inclusión. Las micropolíticas de la autopercepción, sumadas a la profunda transformación social que atravesamos con la pandemia, exige un esfuerzo mayor para acercarnos a las experiencias de las distintas comunidades que habitan nuestro extenso territorio. 

Las comunidades se reconocen desde las disciplinas que defienden, desde los lenguajes que perviven, desde las dinámicas que permiten una adaptación permanente a las contingencias, desde los derechos que se pelean y defienden. Las instituciones deben hacer una permanente evaluación  de su vínculo con las diversas comunidades. La mayor representatividad siempre estará más cerca de la diversidad.  

CCK 502

Inclusión y diversidad

Planteo diversidad y federalismo como sinónimos. Ser inclusivos implica ambos movimientos expansivos de conciencia territorial y afectiva. Las micropolíticas de la autopercepción no permiten definiciones taxativas. Comprender las condiciones de producción de un lugar ajeno exige un ejercicio incómodo: debemos ponernos en el lugar del otre. Asumir nuestros privilegios de clase, de raza, de género evidencia a un otre que no goza de ellos. La incomodidad nos enfrenta a aceptar esta injusta desigualdad, a ceder nuestros privilegios dando espacio a otres.

El Salón Nacional tiene una gran responsabilidad al asumir dicha denominación, buscando una mayor representatividad de voces posibles esta edición asume el esfuerzo de abrir el diálogo a las problemáticas coyunturales del aislamiento y la pandemia. Así como la revisión, a partir del trabajo realizado por los colectivos feministas y de comunidades LGBTIQ+, para revertir la gran preponderancia histórica de artistas hombres hetero en las colecciones.   

CCK 503

Pandemia

La coyuntura del aislamiento y la pandemia son evidentes en las prácticas actuales. Muchas obras realizadas en aislamiento reflejan un estado extremo del cambio que llegó para trastocarlo todo.

La pandemia también modificó el sistema del arte, reinventándose. Las plataformas de diálogo autoconvocades a través del zoom permitieron que se pensaran problemáticas transversales.  La precariedad de los artistas se hizo evidente, los reclamos colectivos se materializaron en un tarifario de honorarios de prácticas artísticas.

Se estableció un acuerdo de honorarios para un sector laboral que con la pandemia quedó a la intemperie. Se generaron acuerdos, se estableció cierto consenso coyuntural que ante la incertidumbre tuvo que remarcar algo que pareciera obvio pero no lo es: somos trabajadores del arte, es justo percibir honorarios por nuestros trabajos.

CCK 504

Trabajadores del arte

Somos trabajadores del arte, merecemos cobrar por nuestro trabajo. La práctica artística está  atravesada por la economía y la política. Les artistas son también son personas experimentando la pandemia y sus incertidumbres.

El arte es campo de conocimiento apto para pensar este cambio paradigmático y les artistas nos ayudan a transitarlo. La práctica artística como pensamiento e investigación permite subjetividades, singularidades y se abre a ilimitadas posibilidades de abordaje.

Pensar al artista como trabajador es asumir una posición política: la militancia a través de la práctica artística es evidente en los proyectos autogestivos, en los colectivos autoconvocades, en el proyecto de una Ley de Artes Visuales. El arte como espacio de militancia.  

CCK 505

Militancias

El arte como espacio político.   Los procesos de participación y de representación democrática  se evidencian en el arte actual y están presentes en las obras seleccionadas. La práctica artística supera los espacios de exhibición y  los institucionales generando intervenciones y acciones que deben ser parte de la Construcción instituyente de la Colección,  acervo público y  patrimonio de todes.

Esta Colección debe dar cuenta de las militancias, de sus luchas y sus propuestas; de esa trama invisible que trazan las escenas locales, las comunidades, los colectivos que buscan un espacio de representatividad en esta Colección que es el archivo de nuestra historia del arte.

El fortalecimiento de los procesos de federalización y democratización en cada etapa de la organización del Salón  busca representar también a les artistas disidentes.  La representatividad de las luchas de género y la federalización en  las instancias de selección y premiación requieren una radical transformación para la construcción instituyente de la colección del Palais de Glace. Esta colección pública, patrimonio de todes, debe representar todas las comunidades e incluir todas las formas posibles del deseo.